La gente habla sin saber
que algún día suplicarán,
Tal arrogancia me hace ver
cuanto en sí abarcarán.
La gente busca volar
y el cielo no está despejado,
En la vida al fin zarpar
cuan pajaro envenenado.
La gente solo es gente
y nadie sabe de la vida,
Ni tú ni yo e igualmente
se de mi luz inadvertida.
Por decir que siento pena,
por ser un poetilla más,
taciturnidad ¡Vil condena!
No sabes si vienes o vas.
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